El peligro de las chucherías
Luego nos quejamos del alto índice de niños obesos que hay en el mundo. Sin embargo, se han generalizado las chucherías y los dulces industriales como productos diarios de consumo. Hay que echar el freno.
La gran demanda de este tipo de dulce se debe a que se ha generalizado y ya no se utiliza como premio o como producto esporádico. Además, su componente adictivo cuenta una vez que el niño se ha acostumbrado a ellos no pueda dejarlas. La dependencia se podría constatar con cifras.
Son productos hipercalóricos y además sus compuestos son poco saludables para la salud. Un ejemplo puede ilustrar toda la problemática. Una bolsa de caramelos de unos 100 gramos tiene casi 360 calorías. Una cesta de palomitas y un refresco standard, de los que se ofrecen en el cine, tiene de media 1100 calorías con una grasa que supera en tres veces la recomendada para un solo día. Para un niño se recomiendan unas 1500 diarias.
Por eso, es necesario actuar sobre estos factores y comprender que la obesidad no es genética si no que la mala alimentación ayuda a que se masifiquen los casos de sobrepeso infantil. Además, muchos de los componentes de estas grasas saturadas propician la aparición de alergias y urticarias. De ahí que los niños estén en peligro.
Sabías que…
Es importante tener en cuenta todas las consideraciones anteriores ahora que se acercan las fechas navideñas. Los turrones, caramelos y frutos secos se multiplican y los niños no son ajenos a todo ello. Es preciso actuar en un mundo dónde más de 22 millones de niños tienen problemas de obesidad, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).


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[...] embargo, son mucho menos peligrosas que otras comidas como los bollos o magdalenas, cruasanes y ese tipo de complementos ingeridos de mañana. Sólo los cereales aportan menos energía [...]