Las clases sociales condicionan la dieta
A los muchos condicionantes ya conocidos que determinan la dieta de los adolescentes, ahora hay que sumarle uno más: la clase social y el estatus socioeconómico de su familia. Al menos, esa es la conclusión que arroja el primer estudio realizado a nivel internacional para conocer cómo influyen en los hábitos alimentarios de los menores aspectos como las tendencias sociales o la clase socioeconómica en la que se desenvuelven.
Según este estudio, realizado por la Universidad de Hertfordshire (Escocia) mientras que en las familias de clase media la preocupación y las expectativas de los padres con respecto a la alimentación de sus hijos se encaminan más hacia el largo plazo, el presente inmediato es lo que preocupa a las clases trabajadoras. Por ello, subraya este informe, los padres se preocupan más por el sobrepeso de sus hijos en las clases medias, que suelen tener la idea de que el mantener una buena figura será un valor de futuro para sus pequeños. Por el contrario, en las familias menos desahogadas aunque la preocupación por los hábitos alimenticios existe, se ve supeditada a los limitados ingresos que condicionan las elecciones en la mesa.
Pero quizá uno de los datos más sorprendentes de la investigación, es el que se refiere a la actitud adoptada por los jóvenes de clase media ante su propio cuerpo y su dieta, que está supervisada por sus padres hasta una edad mucho más avanzada que en las clases trabajadoras. El informe desvela que para este grupo social, la obesidad es el resultado de “un carácter perezoso, el mantenimiento de prácticas no saludables y la incapacidad para resistir el deseo de comer comida basura” y consideran que el mantenimiento de un peso adecuado es un símbolo de respetabilidad.
Por el contrario, las elecciones alimenticias de los jóvenes procedentes de familias con menos ingresos se dirigen sobre todo hacia alimentos de fácil preparación y bajo coste, ya que esa es la pauta de comportamiento que suelen contemplar en sus padres.
Sabías que…
Aunque los resultados de este estudio deberán ser ratificados por nuevas investigaciones que permitan a los científicos ahondar en la complejidad del problema, la doctora Wendy Wills, directora de la investigación, ha declarado que “su importancia radica en que por primera vez se ha empezado a estudiar de forma científica por qué siguen existiendo tantas diferencias en la dieta, el peso y el estado de salud de los jóvenes de una misma generación”.

