Los efectos de la obesidad sobre el embarazo
La obesidad es una grave enfermedad que está aumentando considerablemente en países desarrollados. Como múltiples autores indican, si la víctima de esta enfermedad es una embarazada, las consecuencias pueden ser mucho más graves, pudiendo afectar tanto a la madre como al feto. Si el sobrepeso en la madre ya es perjudicial, mucho más lo es la obesidad. Está comprobado que los partos por cesárea en los que la madre es obesa son mucho más frecuentes que en aquellos en los que no lo son, teniendo además mayores complicaciones en el postoperatorio, pudiendo empeorar la obesidad de la madre y generando en el bebé un mayor riesgo de sufrir obesidad en el futuro.
Algunas complicaciones en madres y bebés son:
- La diabetes gestacional: diabetes durante el embarazo que impide que el organismo destruya y procese el azúcar, poniendo en riesgo la vida de su bebé dado el posible aumento de peso del bebé dentro del útero
- La preecampsia: enfermedad que puede provocar hipertensión arterial y restringir el flujo de sangre que debe dirigirse a la placenta
- Las infecciones posparto, sobre todo después de una cesárea, pueden provocar efectos negativos en la embarazada.
Las embarazadas que sufren obesidad pueden desencadenar complicaciones severas en el bebé durante su gestación y posterior vida, estos son algunos otros ejemplos:
Macrosoma: enfermedad que provoca un gran aumento de peso del bebé durante su desarrollo, dificultando su salida en el parto, pudiendo causarle daños en los hombros (distonía).
Defectos del Tubo Neural: normalmente asociados a bajos niveles de ácido fólico en el primer trimestre del embarazo, se detecta con ondas ultrasonido, que son difícilmente detectables en las mujeres obesas por sus capas adicionales de grasa, produciendo imágenes borrosas.
Obesidad Infantil: otro de los efectos del embarazo de una mujer obesa es la propensión de sus bebés a tener obesidad cuando cuenten con 4 años de edad, comprobando que un 29% de estos bebés serán obesos cuando cumplan 4 años de edad en comparación con un 9% de los bebés de madres con un peso normal.
Para una mujer embarazada todas estas complicaciones reducen su calidad de vida y la de sus bebés que se pueden evitar con unos simples cambios en los hábitos de vida. Si considera quedarse embarazada, una pérdida de peso previa a ello es muy recomendable, nunca durante el embarazo (que disminuiría la cantidad de calorías y nutrientes necesarias para el correcto crecimiento del bebé) y siempre controlando el aumento de peso acorde a su estado. Realizar suaves ejercicios también puede ser de gran ayuda, siendo supervisado por un médico. Estas pequeñas variaciones pueden disminuir significativamente los negativos efectos del embarazo en una persona obesa.

