Un deportista fuera de forma
Es habitual que los deportistas de elite ganen peso después de su retirada. Ahí tenemos los casos de Pedja Mijatovic, Davor Suker o Diego Armando Maradona. Sin embargo, el caso que nos ocupa hoy supera todos los pronósticos. Miguel Muñoz llegó a los 197 kilos después de retirarse de la disciplina deportiva, era un adicto a la comida.
Durante su etapa como bailarín profesional ocultó su adicción por las horas de trabajo que dedicaba a la disciplina. Sin embargo, la cosa cambió cuando colgó las manoletinas. Su adicción siguió en aumento, medio kilo de jamón con un bote de leche condensada, por ejemplo, y esto le llevó a un problema de obesidad mórbida que casi le cuesta la vida.
Cosas tan cotidianas como vestirse o ir a la compra se habían convertido en todo un ritual de relajación. Ir al hospital y ver que su gordura superaba el nivel de los TAC era todo un “problemón”.
Le dieron seis meses de vida y Miguel se asustó. Se puso en contacto con los mejores cirujanos en técnicas de reducción de peso y pudo salvar su vida. Su caso ha sido tan preocupante que ha aprovechado para escribir un libro titulado `No hay mallas para un gordo´ con el que pretende ayudar a otros deportistas con sobrepeso.
Sabías que…
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que hay unos 1.000 millones de personas en todo el mundo con problemas de sobrepeso y unos 300 mil son obesos. Por eso, casos como el de Miguel pueden ayudar a evitar estos desfases alimenticios.



[...] Lo más importante de todo para dicho especialista es comer fruta y verdura para prevenir la obesidad y en última instancia el cáncer. Los grupos de estudio así lo demostraron, la alimentación [...]